El precio de una página web en Costa Rica depende de tres decisiones, no de una tarifa: cuántas páginas y funciones necesita, si el diseño es a medida o una plantilla, y si incluye contenido, posicionamiento y mantenimiento.
Sin definir esas tres, cualquier número es una adivinanza. Y hay una pregunta anterior al precio que casi nadie hace: contra qué se va a comprobar que el sitio entregado sirve. Esta nota responde las dos, en ese orden.
¿Por qué dos cotizaciones pueden ser tan distintas?
Porque «página web» describe cosas que no se parecen. Puede ser una plantilla con el logo cambiado y cinco secciones genéricas, o un sitio diseñado desde su propuesta de valor, con contenido escrito para vender.
Las dos se llaman igual y las dos «funcionan». La diferencia aparece a los seis meses, cuando una trae clientes y la otra sigue siendo un folleto que nadie visita. Y para entonces la cotización barata ya dejó de ser el número relevante.
Lo que hace comparables dos propuestas no es el precio: es que las dos digan exactamente lo mismo sobre alcance, contenido, propiedad y mantenimiento. Cuando una de las dos deja algo sin escribir, no está más barata: está incompleta.
¿Qué mueve el precio, en concreto?
Seis variables, y cada una se puede acotar antes de pedir una cotización. Definir las seis por escrito convierte una conversación de precio en una comparación real entre proveedores.
- Cantidad de páginas y de funciones: no cuesta lo mismo un sitio de cinco secciones que uno con catálogo, formularios conectados o área privada.
- Diseño a medida o plantilla: la plantilla es más barata y más rápida; el diseño propio comunica su marca y no se parece al de la competencia.
- Quién escribe el contenido: el texto y las fotos son trabajo real. Si los pone usted, baja el costo; si los produce la agencia, sube.
- Idiomas y bases de SEO: un sitio bilingüe con estructura indexable pide más trabajo que uno de un solo idioma sin optimizar.
- Integraciones: pagos, CRM, inventario o reservas cambian el alcance por completo.
- Mantenimiento: quién actualiza, respalda y corrige después del lanzamiento. Ignorar esto es el ahorro más caro que existe.
A eso se suman los costos recurrentes que no son del proveedor y que siguen corriendo aunque el proyecto termine: el dominio y el hospedaje. En Costa Rica el registro de los dominios .cr lo administra NIC Costa Rica, que fija sus propias tarifas y cuyo servicio está gravado con IVA desde el 1 de julio de 2019. Conviene preguntar a nombre de quién queda registrado el dominio antes de pagarlo, no después.
¿Contra qué se comprueba que el sitio quedó bien?
Contra tres números públicos que Google publica y que cualquiera puede medir. Es la parte que ninguna cotización incluye y la que separa un sitio que funciona de uno que solo se ve bien.
Las Core Web Vitals fijan tres umbrales: el contenido principal debe pintarse en 2,5 segundos o menos, la respuesta a una interacción debe tardar 200 milisegundos o menos, y el desplazamiento inesperado del contenido debe quedarse en 0,1 o menos. Se evalúan al percentil 75 de las cargas reales, separando móvil de escritorio.
Ese percentil es la parte exigible. No alcanza con que el sitio cargue rápido en la computadora del diseñador: tiene que hacerlo para tres de cada cuatro visitas reales, y la mayoría de esas visitas son móviles.
El segundo criterio es la indexación. Google describe la búsqueda en tres etapas y su documentación es explícita en que la indexación no está garantizada. Nadie puede prometerle una posición; lo que sí se puede exigir es que el sitio sea indexable y que se entregue verificado en Search Console.
| Compromiso | Cómo se verifica | Cuándo |
|---|---|---|
| Velocidad | Los tres números de Core Web Vitals con datos de campo | Antes de aprobar la entrega |
| Indexabilidad | Sitio verificado en Search Console, con mapa del sitio enviado | El día del lanzamiento |
| Contenido | Una página por cada pregunta que el cliente hace antes de comprar | Definido antes de diseñar |
| Propiedad | Dominio, hospedaje y código a nombre de su empresa | En el contrato, no al final |
| Mantenimiento | Quién responde, en qué plazo y qué incluye | En el contrato, no al final |
Ninguno de esos cinco encarece el proyecto por sí mismo. Lo que hacen es volverlo verificable, y un proveedor que no quiere comprometerse a ellos está diciendo algo útil sobre lo que va a entregar.
Conviene además fijar el momento de la comprobación. Un sitio se mide el día que se entrega y otra vez a los noventa días, porque muchos problemas de velocidad aparecen recién cuando el sitio tiene contenido real, imágenes cargadas por el cliente y tráfico de verdad. Un criterio que solo se verifica el primer día es medio criterio.
¿Qué cuesta lo mismo aunque cambie el proveedor?
Hay una parte del presupuesto que no depende de quién haga el sitio, y conviene separarla desde el principio para no comparar peras con manzanas entre cotizaciones.
Lo que es igual para todos, o casi:
- El dominio, que se paga todos los años y cuyo registro .cr administra un único ente en el país.
- El hospedaje, cuyo costo depende del tráfico y de la exigencia del sitio, no del proveedor que lo construyó.
- El certificado de seguridad, que hoy suele venir incluido pero conviene confirmar.
- El correo corporativo, que muchas veces se descubre como costo aparte después del lanzamiento.
- Las licencias de cualquier componente de pago —plantillas, complementos, tipografías— y su renovación.
Lo que sí cambia con el proveedor es el trabajo: análisis, diseño, contenido, programación, pruebas y acompañamiento posterior. Cuando una cotización es mucho más baja, la diferencia casi nunca está en la infraestructura: está en cuántas de esas seis etapas se hacen y con cuánta gente.
¿Y una tienda en línea?
Sube de categoría, porque deja de ser un sitio y pasa a ser una operación: catálogo, medios de pago, envíos, inventario y devoluciones. El precio inicial es la parte menor del costo total.
La pregunta útil antes de cotizar no es cuánto cuesta la tienda, sino quién la va a operar todos los días cuando esté lista. Una tienda sin nadie que cargue productos, responda consultas y procese devoluciones es una inversión que se deteriora sola desde la primera semana.
Por eso, en una tienda, la conversación de presupuesto debería incluir el costo de operarla: quién carga el catálogo, quién responde, quién concilia los pagos y quién gestiona las devoluciones. Ese costo es mensual y suele superar al de construirla dentro del primer año.
¿Y si me lo ofrecen mucho más barato?
Es probable que exista esa opción, y a veces es la decisión correcta. Un negocio que apenas arranca puede necesitar una presencia simple y digna, no una plataforma.
El problema aparece cuando se compra lo barato esperando lo otro. Si el sitio se hizo sin estructura indexable, sin velocidad y sin contenido propio, no va a traer clientes, y rehacerlo cuesta más que haberlo hecho bien una vez.
Un sitio barato que no trae clientes no es barato: es un gasto que además hay que repetir.
La forma de decidirlo sin discutir sobre precio es pedir los tres números de velocidad del último sitio que ese proveedor entregó, y comprobar si está indexado. Es una verificación de cinco minutos. Cómo se hace está en qué revisar cuando su página no aparece en Google.
¿Qué debería incluir una propuesta seria?
Seis puntos por escrito. Si falta alguno, la propuesta no se puede comparar con otra, y esa es la razón más común por la que dos cotizaciones parecen tan distintas.
- Cuántas páginas y qué funciones exactas incluye.
- Quién produce el contenido: textos, fotos y traducciones.
- Si el sitio queda optimizado para buscadores y contra qué criterios de velocidad se va a comprobar.
- Quién es dueño del dominio, del hospedaje y del código al terminar.
- Qué pasa después del lanzamiento: mantenimiento, respaldos, soporte y en qué plazo se responde.
- Plazos por etapa y qué se necesita de usted para cumplirlos.
El cuarto punto es el que más disgustos evita. Un sitio cuyo dominio quedó a nombre del proveedor no es suyo, y recuperarlo depende de la buena voluntad de alguien con quien quizá ya no tenga relación.
El tercero es el que más discusiones evita al final. «Optimizado para buscadores» no significa nada por sí solo; «entregado con los tres números de velocidad medidos y el sitio verificado en Search Console» sí, porque se puede comprobar el mismo día y no admite interpretación.
¿Qué pregunta conviene hacerse antes que el precio?
Qué tiene que lograr este sitio en noventa días. Si la respuesta es recibir consultas calificadas, el presupuesto se define distinto que si la respuesta es existir.
Ese objetivo, y no el precio, es lo que debería ordenar toda la conversación. También es lo que permite descartar alcance: si una función no contribuye a ese objetivo de noventa días, se puede posponer sin culpa, y eso baja el costo sin bajar la calidad.
Un ejercicio útil antes de pedir cotizaciones: escribir las cinco preguntas que sus clientes hacen antes de comprarle. Si el sitio propuesto no tiene una página que conteste cada una, el alcance está mal definido, por más secciones que incluya.
En ZENITAR el alcance se propone después de revisar el caso, no antes, y el trabajo se entrega contra criterios verificables. Se puede ver cómo trabajamos en software y web y qué incluye cada etapa; si además hace falta contenido y canales, eso entra por agencia de mercadeo.
Un ejemplo concreto de esa diferencia: para un operador logístico costarricense el trabajo no empezó por rediseñar sino por auditar, y el sitio nuevo salió indexable desde el lanzamiento. El caso completo está acá.



